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(S)avis i (B)ells: un proyecto artístico sobre el envejecimiento y la sabiduría

Por Laura Peiró Aguarón

Imagen del artículo «(S)avis i (B)ells: Un Proyecto Artístico sobre el Envejecimiento y la Sabiduría»

Envejecer forma parte de la vida y, sin embargo, no siempre sabemos cómo mirar esta etapa sin reducirla a pérdidas, limitaciones o dependencia.

Soy Laura Peiró Aguarón, psicóloga general sanitaria y psicoterapeuta, colaboradora de Calma de Ser. Además de mi vocación en el ámbito de la salud mental, siempre me ha acompañado una profunda pasión por el arte. De la unión entre estas dos partes de mí nació (S)avis i (B)ells, un proyecto artístico que invita a reflexionar sobre el envejecimiento, la identidad, la belleza y el lugar que damos a las personas mayores en nuestra sociedad.

El proyecto se presentó en la Casa de Cultura de El Masnou en noviembre de 2024, dentro de la programación de Artes Visuales. Pero las preguntas que lo originaron siguen abiertas.

¿Qué significa hacerse mayor hoy? ¿Qué ocurre con nuestra identidad cuando cambia nuestro papel social? ¿Sabemos escuchar la experiencia de quienes nos preceden o hablamos por ellos sin darnos cuenta?

En resumen: hablar de envejecimiento no es hablar únicamente de deterioro. También es hablar de identidad, pertenencia, vínculos, pérdidas, transformaciones, memoria y sentido vital. (S)avis i (B)ells nace como una invitación a mirar la vejez con más complejidad y menos prejuicios.

¿Qué significa envejecer en el siglo XXI?

Desde joven he sentido una gran curiosidad por esta etapa de la vida, quizá porque mis abuelos fueron figuras muy importantes para mí.

Vivimos en una sociedad que valora especialmente la rapidez, la autonomía, la productividad y la novedad. Desde ahí, hacerse mayor puede quedar asociado fácilmente a la idea de “dejar de ser”: dejar de trabajar, de producir o de ocupar ciertos espacios.

Pero una persona no desaparece cuando se jubila.

Tampoco su identidad puede reducirse a su edad, sus diagnósticos o las ayudas que necesita.

Envejecer supone cambios reales y, en ocasiones, pérdidas importantes. Pero también puede implicar nuevas formas de relacionarse con el tiempo, con los vínculos y con aquello que da sentido a la propia vida.

Por eso quizá la pregunta no sea únicamente cómo envejecemos, sino también cómo miramos socialmente a quien envejece.

¿Qué entendemos cuando decimos “persona mayor”?

Utilizamos expresiones como “tercera edad”, “persona jubilada” o “persona mayor” como si describieran un grupo homogéneo.

Pero bajo una misma edad cronológica pueden existir vidas completamente distintas.

Hay personas que continúan trabajando, cuidando, creando, aprendiendo o participando activamente en su comunidad. Otras atraviesan pérdidas de autonomía o problemas de salud. Algunas disfrutan de una red afectiva sólida y otras viven situaciones de aislamiento.

La edad nos dice algo, pero no nos dice quién es esa persona.

Cuando olvidamos esto, podemos empezar a relacionarnos con las personas mayores desde una idea previa de lo que creemos que necesitan, sienten o pueden hacer.

Y ahí aparece una cuestión importante: el edadismo.

Edadismo: cuando la edad se convierte en una etiqueta

El edadismo aparece cuando atribuimos determinadas características, capacidades o limitaciones a una persona principalmente por su edad.

A veces se expresa de manera evidente. Otras, se cuela en pequeños gestos aparentemente bienintencionados.

Hablar con una persona mayor como si fuera una niña.

Dirigirnos a su acompañante en lugar de preguntarle directamente a ella.

Decidir por adelantado que algo “ya no es para su edad”.

Dar por supuesto que no entenderá una tecnología, que será frágil o que ya no puede tomar determinadas decisiones.

Proteger y cuidar son necesidades importantes. El problema aparece cuando el cuidado sustituye la voz de la persona.

Acompañar no debería significar infantilizar.

Entre la sobreprotección y el abandono existe un espacio mucho más digno: preguntar, escuchar y reconocer a la persona que tenemos delante.

La jubilación y la pregunta por quién soy

Durante décadas, el trabajo puede ocupar una parte enorme de nuestra identidad.

“Soy médico.”

“Soy maestra.”

“Soy comerciante.”

No decimos solo a qué nos dedicamos. Muchas veces estamos diciendo también quiénes somos, cuál es nuestro lugar y para qué sentimos que servimos.

Por eso, la jubilación puede vivirse como descanso y libertad, pero también puede abrir preguntas difíciles:

¿Quién soy ahora que ya no desempeño ese papel?

¿Dónde está mi lugar?

¿Sigo siendo necesario para alguien?

No todas las personas viven este cambio igual. Pero resulta interesante preguntarnos hasta qué punto una cultura tan centrada en la productividad nos prepara para construir valor personal más allá de aquello que producimos.

El sentido vital no desaparece al dejar de trabajar, pero puede necesitar ser reformulado.

Soledad no deseada: cuando falta algo más que compañía

Estar solo no siempre significa sentirse solo. Hay personas que disfrutan profundamente de espacios de intimidad y autonomía.

La soledad no deseada es diferente.

Tiene que ver con la ausencia de vínculos significativos, con sentir que no tenemos con quién compartir lo que nos importa o con percibir que hemos dejado de ocupar un lugar en la vida de los demás.

Y aquí vuelve a aparecer la dimensión social del envejecimiento.

No se trata únicamente de “hacer actividades para mayores”.

También de mantener relaciones en las que sigan siendo interlocutores, referentes, vecinos, amigos, abuelos, parejas, ciudadanos y personas con algo que decir.

¿Envejecer bien puede convertirse también en una exigencia?

En los últimos años hablamos mucho de envejecimiento activo y saludable.

La idea puede ser valiosa cuando amplía posibilidades: mantener vínculos, movimiento, curiosidad, participación y cuidado de la salud.

Pero incluso un concepto positivo puede convertirse en una nueva exigencia si lo utilizamos para establecer cómo debería envejecer una persona.

Hay cuerpos que cambian.

Hay enfermedades.

Hay duelos.

Hay cansancio.

Hay momentos en que una persona necesita ayuda.

No todo depende de una actitud positiva ni de haber hecho “las cosas bien”.

Por eso me interesa una mirada del envejecimiento que pueda incluir tanto la vitalidad como la fragilidad, la autonomía y la dependencia.

Una mirada en la que seguir teniendo valor no dependa de mantenerse joven.

La identidad también cambia con el cuerpo

Envejecer implica convivir con un cuerpo que se transforma.

Cambian la piel, la energía, el movimiento, la salud o la manera de relacionarse con la propia imagen.

En una cultura que asocia con frecuencia belleza y juventud, estos cambios pueden resultar especialmente difíciles.

El propio título (S)avis i (B)ells juega precisamente con dos palabras: la sabiduría y la belleza.

¿Qué consideramos bello?

¿Qué cuerpos merecen ser vistos?

¿Por qué determinadas marcas del paso del tiempo se intentan esconder?

El proyecto no pretende idealizar la vejez ni afirmar que envejecer sea siempre fácil.

Pretende hacer algo más sencillo y, al mismo tiempo, más difícil: mirarla de frente.

Dar voz en lugar de hablar por las personas mayores

Uno de los impulsos principales de (S)avis i (B)ells fue la necesidad de dar valor a las experiencias de las personas mayores y a aquello que pueden transmitirnos.

No desde una imagen romántica del “anciano sabio”, porque una persona mayor sigue siendo una persona completa, con contradicciones, heridas y deseos.

Sino desde algo que a veces perdemos en la velocidad cotidiana: la escucha.

El diálogo intergeneracional nos permite conocer historias que no aparecen en los libros.

Cómo era crecer en otro momento.

Qué decisiones tomaron.

Qué perdieron.

Qué aprendieron.

Qué sigue siendo importante después de tantos años.

Escuchar no significa estar de acuerdo con todo.

Significa reconocer que existe una experiencia que merece un lugar.

Arte, psicología y sentido vital

Para mí, el arte tiene la capacidad de abrir preguntas que no siempre necesitan una respuesta inmediata.

La psicología también trabaja muchas veces ahí: en esos momentos en que una persona tiene que reconstruir quién es después de un cambio.

La vejez concentra muchas de esas transiciones: jubilaciones, pérdidas, cambios en el cuerpo, modificaciones en los roles familiares o necesidad de recibir cuidados que antes no eran necesarios.

Pero también puede traer nuevos intereses, relaciones, espacios de libertad o maneras diferentes de entender qué merece la pena.

Por eso, pensar el envejecimiento es también pensar en el sentido vital.

No como una gran misión que debamos descubrir, sino como la posibilidad de seguir sintiendo que nuestra vida tiene vínculos, intereses, decisiones y significado.

¿Cómo podemos acompañarte desde Calma de Ser?

Hay momentos del envejecimiento que pueden movilizar tristeza, miedo, soledad, duelos o una sensación de pérdida de identidad.

También puede ser difícil acompañar estos cambios desde la familia: saber cuándo ayudar, cuándo dejar espacio o cómo aceptar que las relaciones se transforman.

Desde Calma de Ser podemos acompañar psicológicamente estos procesos cuando generan malestar o cuando aparece la necesidad de comprender qué lugar ocupa esta nueva etapa en la propia historia.

No se trata de enseñar a “envejecer bien”.

Se trata de escuchar qué significa envejecer para esa persona concreta.

(S)avis i (B)ells: mirar la vejez de otra manera

(S)avis i (B)ells nació de una inquietud artística, pero también de una pregunta profundamente humana:

¿Qué lugar damos a quienes han vivido más años que nosotros?

Quizá una sociedad se define también por la manera en que mira a sus personas mayores.

Podemos ver únicamente aquello que se pierde.

O podemos sostener una mirada más amplia, capaz de reconocer los límites sin borrar la identidad, ofrecer ayuda sin infantilizar y escuchar sin convertir a la otra persona en una categoría.

Envejecer forma parte de nuestra historia individual y colectiva.

Y quizá aprender a mirar la vejez con más respeto, curiosidad y humanidad sea también una forma de aprender a mirar nuestro propio futuro.

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